21 DE ENERO: DÍA EUROPEO DE LA MEDIACIÓN

Publicada: el 21 de Enero del 2015

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"La mediación ayuda a la ciudadanía a resolver sus conflictos de forma digna y sosegada".
Trinidad Bernal Samper


El conflicto es una realidad consustancial a la vida humana y por lo tanto algo completamente natural vinculado a la dinámica del cambio de la propia vida.

"Estar en conflicto" o "tener un conflicto" son expresiones que utilizamos frecuentemente en nuestra vida cotidiana asociándolas, generalmente, a situaciones de discrepancia, de intereses contrapuestos, de interferencia en los procesos de logro o de incompatibilidad de deseos, metas u objetivos, situaciones todas ellas, propias de la interacción y convivencia humana.

A pesar de que hoy en día no contamos con una definición consensuada, podemos decir que los rasgos definitorios actualmente más compartidos en torno al conflicto, vienen resumidos en la siguiente definición:

"Divergencias percibidas de intereses, o una creencia de que las aspiraciones actuales de las partes no pueden  ser alcanzadas simultáneamente" (Rubin, Pruitt y Hee Kim, 1994).

Hay ocasiones en las que tanto las mencionadas divergencias como la intensidad de la creencia son tan profundas e incluso, el deterioro de las relaciones personales puede llegar a tal extremo, que se hace necesario solicitar recursos de apoyo externos con el objeto de facilitar y encontrar una solución que ponga fin el conflicto.

Lejos de quitarle valor a la vía judicial como forma tradicional de solución de los conflictos cuando sea necesaria o cuando otra alternativa sea rechazada, la mediación emerge y se constituye como una vía alternativa de resolución y transformación de conflictos en la que son las partes, los mediados, los que, guiados y acompañados por una tercera persona, competente e imparcial, encuentran una salida consensuada y satisfactoria y pactan así una solución extrajudicial a su situación conflictiva.

No podemos olvidar que la naturaleza del proceso de mediación mezcla asuntos legales y emocionales (T. Bernal) y que características personales como receptividad, respeto, calor humano, espontaneidad, imparcialidad y autocontrol y características profesionales como habilidades de comunicación, escucha activa y manejo de técnicas para motivar a la toma de decisiones, entre otras, son imprescindibles en los procesos de acompañamiento dirigidos al establecimiento de acuerdos consensuados.