SINDROME TROFOSTÁTICO DE LA MENOPAUSIA: QUÉ ES Y CÓMO PREVENIRLO

Publicada: el 12 de Febrero del 2015

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El síndrome trofostático de la menopausia consiste en una serie de modificaciones que sufre el aparato osteoarticular de la mujer como consecuencia de la disminución de la producción de estrógenos.

Conocer los cambios que acontecen en este momento de la vida es de gran importancia, sólo así podremos prevenir y atrasar la aparición de sus síntomas.

Este síndrome de privación hormonal en la mujer se manifiesta en los siguientes síntomas:

-Insuficiencia muscular en la que se pierde tono y elasticidad en los músculos.  
-Relajación ligamentosa.
-Disminución y pérdida de altura secundaria debido a las deformaciones vertebrales.


Como consecuencia de ello, aumenta la cifosis dorsal (curvatura fisiológica de la columna vertebral que produce una postura encorvada) con aparición de discartrosis (desgaste de los discos de la columna lumbar y articulaciones subyacentes).

Aparece también una hiperlordosis lumbar compensatoria (incremento de la curvatura de la columna) con artrosis interapofisaria, es decir, artrosis de las articulares posteriores de las vértebras.

Por último, la cabeza y el cuello se desplazan hacia delante con la consiguiente contractura de los músculos, especialmente el trapecio. Aparece también el cuello de bisonte a nivel de C7- D1, siendo más frecuentes las cefaleas tensionales.

Distonía abdominal: Falla la prensa abdominal y hay pérdida de tono muscular del suelo pélvico. Son más frecuentes los prolapsos vesicales y de cuello de útero (incontinencia urinaria).

Además, en esta época vital aparece el Síndrome Metabólico caracterizado por el aumento de la grasa abdominal y la alteración del perfil lipídico con aumentos en la tasa de colestero y triglicéridos. Aumenta también la resistencia a la insulina.

Con todo ello, aparece una tendencia a la sobrecarga ponderal, con su consiguiente repercusión en las articulaciones y columna vertebral.


La gran noticia es que es posible la prevención y la minimización de la sintomatología propia del síndrome trofostático. La prevención en este caso se abordará desde un punto de vista multidisciplinar:

Evitar el aumento de peso y alimentarse correctamente.

Se recomienda hacer 5 comidas al día. Es importantísimo comer tranquilas, sentadas, saborear los alimentos y evitar el picoteo.

Incluir alimentos sanos como frutas, verduras, algún huevo, un poco de queso, pescado, sobre todo pescado azul, alimentos ricos en calcio como los canónigos, el sésamo, algas, fruta seca tipo orejones, pasas, compotas, manzanas asadas y algún fruto seco.

Beber agua e infusiones.

Evitar los azúcares refinados tipo pastelería, bollería, chocolates, embutidos, carnes rojas, alcohol, (salvo un poco de buen vino en las comidas). Evitar también bebidas azucaradas y zumos industriales

Evitar  las frituras y el café (especialmente el café con leche a media mañana y a media tarde).

Debemos comer de forma inteligente. Como dice el Dr. Nogier, la alimentación debe ser como los partidos políticos, sin radicalismos ni excesos, ni exaltaciones absurdas.


Ejercicios y estiramientos

Lo ideal es hacer aquel ejercicio o actividad con la que disfrutemos y nos lo pasemos bien:

Natación, baile, yoga, padel, aguagyn o pilates, entre otras, tanto en solitario como aprovechando los grupos donde podamos establecer nuevas relaciones, reírnos y pasarlo bien.

(Sugerencia libro de apoyo: Andersson Bob. Estirándose. RBA Libros, 2009)


Complementos dietéticos

Podemos considerar los siguientes:

Condroitina, sulfato de glucosamina, calcio, magnesio, ácido hialurónico, colágeno, antioxiantes como el germanio, el selenio, y omega 3. No debemos olvidar el aporte suplementario de vitamina D3 ya que en la actualidad, y en general, todas las personas estamos en situación deficitaria de la mencionada vitamina.

Con un poco de atención, conseguiremos un buen estado de salud y bienestar.

Quedo a vuestra disposición para ayudaros en este periodo tan especial de nuestra vida